El Yayo-capullo

 

yayo-capullo

Una historia de DobleA

Las encerronas de tus amigas para evitar que acabes viviendo entre gatos nunca funcionan bien. En este caso la encerrona tenía diez años más que yo, pero “es superjuvenil, te va a encantar”.

Al principio muy bien, de estos que te tratan como en una película antigua, que te hacen sentir especial… Hasta que, pasados dos meses, me di cuenta de que el antiguo era él. Las tardes de sofá ya eran fines de semana, las películas de su colección de DVD me las sabía de memoria y, lo peor, mi mayor arreglo en todo este tiempo había sido cambiarme el pijama por el chandal.

Y cuando hablaba con él para salir a tomar algo o simplemente respirar aire más allá del salón, me decía: “lo siento nena, yo ya viví todo lo que me estás diciendo, yo ahora busco otras cosas, no puedes ser tan inmadura”.

Y como buena inmadura que soy, me dediqué a vivir lo que me tocaba en mi momento. Sobra decir que quemé el chándal.

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Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

3 comments

  1. Alberto   •  

    Para ser honestos todos los tios somos asi en mayor o menor medida, lo que pasa es que la sociedad no nos permite ser asi todo el tiempo ni antes de los 40, si no estariamos todo el dia con la play, en pijama y sin duchar y la especie se extinguiria … ah paraiso imposible….

    • tamara   •  

      Añade age of empires y estarás describiendo el nirvana

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