El capullo topo

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Una historia de Julia.

Se me ocurren mil maneras de denominar a mi capullo particular, “Capullo Topo” sería una buena opción a tener en cuenta, no por su afición a hacerme agujeros (emocionales), que también, sino porque más ciego no se puede estar. Conocí al susodicho en el instituto, tiempo durante el cual fuimos novios. Rompimos y a los años nos volvimos a encontrar. Comenzamos una extraña relación de sexo-vernos a todas horas-hacer planes juntos, y así estuvimos durante dos años. Relación a la cual, a pesar de todo, él nunca llamó “relación”.

Según él éramos dos personas que se acostaban, se querían, conocían a sus familias, pasaban tiempo juntas, hacían todo tipo de planes… ¿Éramos amigos? “No”. ¿Novios? Tampoco. ¿Qué eramos? Un misterio indescifrable. Éramos “no novios”, como me gusta llamarlo a mí. Lo mejor de todo es que cuando intentaba dejarlo, me decía que sin mí no podía estar. Para mí el misterio siempre fue su cerebro y su ceguera sentimental congénita.

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Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

2 comments

  1. Pepita   •  

    Una de esas he tenido yo, prefiero llamarla una “no-relación”.

  2. Guillermina   •  

    ¡Ya llegó!
    Este es mi preferido de todos los tiempos. Hay gente muy bien programada para no ver lo que no quieren ver. “El capullo topo”, me apunto el término.

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