El Capullo Fumeta

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Una historia de Laura

El capullo fumeta con el que me topé no era un rasta ni nada por el estilo (el amor por la marihuana va más allá de las apariencias)… Parecía ser un tipo normal e incluso interesante, al menos la noche que lo conocí.

Era alto, con barba de unos cuantos días y algo desaliñado, pero con estilo así moderno, chapita de Twin Peaks incluida. Al poco tiempo de conocernos me invitó a su apartamento de la playa, y nada más entrar se sintió tan cómodo que se puso el pijama (agujereado y con bolitas) y empezó a liarse porros de una bolsa enorme de marihuana de la que no se separó en toda la noche.

Fue la peor cita que he tenido jamás: yo, en una esquina del sofá viendo cómo el chico empalmaba los porros unos con otros, sin abrir apenas la boca y con cara de bobo. Ni hablar de la sesión de sexo que suponía que incluia la invitación al apartamento. Y como no tenía cómo volver a esas horas, me pasé la noche viendo películas malas al lado de un colgado en chándal de 35 años.

Él prefirió las drogas, pero tras aquella horrible noche, yo preferí no verlo más.

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Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

3 comments

  1. Elena   •  

    Yo creo que estuve con el mismo…. :&/$

  2. paco   •  

    tenias que haber fumado tu tambien que mola mogollon fomar fumado

  3. Sacha   •  

    Aja ja me meo de risa con los el chandal de bolitas.

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