El capullo depresivo

dramaking

Una historia de Paz.

Fuera de casa era el tío más guay y encantador de la humanidad, pero era quedarse a solas conmigo y que el hombre empezara a deprimirse. Se agobiaba por que no tenia tiempo para estudiar, le daban ataques de ansiedad por que tenia que trabajar para pagar su carrera, se estresaba si había que hacer la colada, si había que bajar el perro, si había que sacudir el mantel de la mesa, si le escribían en Facebook, si lo llamaban para hacer más horas en el trabajo, si no lo llamaban para hacer más horas en el trabajo, si lo llamaba la madre, si no lo llamaba la madre… En fin, todo era un DRAMA, una charla de horas sobre que su vida era una miseria y que no sabia que quería hacer con ella, un drama que lo hacia coger la guitarra y tocar canciones “cortavenas”, escribir poemas de llorar, tirarse al suelo a tiritar, etc.

Y, para que él no lo pasara mal, yo me dedicaba a tenerlo todo listo y preparado para que pudiera ser simplemente feliz… Me transformé en una super ninja, ya que mientras seguía trabajando y sacándome la carrera como cualquier mortal que pise esta tierra, corría cual gacela para tenerle todo a punto de caramelo. Le compré todos los libros de autoayuda, lo llevé al psicólogo, hice malabares y el tío nunca estaba contento. Hasta que un día mi madre al escucharme tan cansada me dijo: “De bueno a gilipollas solo hay un paso”. Frase que me quedó rondando en la cabeza… Hasta que un día, preparándole sus “horarios” y escuchando sus problemas imaginarios, lo mandé por fin a tomar viento. ¡Qué felicidad!

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Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

2 comments

  1. lala   •  

    Enorabuena por darte cuenta que no siempre es así. Sueles acabar deprimida sin saber por qué…. y es por ellos. A tomar viento! muy bien dicho :)

    http://www.dosisdelala.com

  2. Guillermina   •  

    jajaja Muy fan de tu madre.
    Esto de pasar de novia a cuidadora parece que nos ha pasado a más de una y de dos. ¡ole ahí valiente!

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