El capullo zombie

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Una historia de Mel Sanrebo

Él es el tipo a quien exorcizaste de tu memoria para no llegar al suicidio emocional. El mismo que se cubrió de gloria cuando te dijo que se iba a arrepentir, pero que te cambiaba por otra. Ese capullo a quien ya dabas por muerto resucita de las tinieblas después de su última ruptura, y decide hacerte una llamada desde el más allá para joderte la vida. Él es la versión mejorada del Bitelchús de Tim Burton; no ha hecho falta pronunciar su nombre tres veces, pero sigue siendo patético y juega sucio. El sonido de su llamada huele a arrepentimiento fingido: ”Me he dado cuenta de que eres la mujer de mi vida”, y a “busco sexo, nena”.

Mientras ves su nombre parpadeando en la pantalla de tu móvil, se te acelera el corazón, recuerdas los buenos momentos, reaparecen tus teorías del ying y el yang, las segundas oportunidades, y esas paranoias románticas de dos almas gemelas que se reencuentran a lo Corín Tellado. Pero… ese cuento se ha acabado. La dignidad nos despierta al mundo de los vivos y nos recuerda que a los zombies hay que darles sepultura para que nunca más regresen.

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Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

4 comments

  1. Anónimo   •  

    Pues yo sigo esperando a que mi zombie resucite. Sería la tercera vez… Aunque yo prefiero llamarlo Ted. Odio ser la tía Robin.

  2. Finusvilo   •  

    Muy bueno, pero tengo que decir que ese tipo de conducta es aun mas frecuente entre las mujeres si cabe. Quizas porque saben de la debilidad de sus interlocutores. Capullas zombies que se acuerdan del ex al que rompieron el corazon en cuanto tienen miedo a quedarse solas hay a patadas, aunque, logicamente, les cueste reconocerlo.

  3. Ángeles   •  

    Y para cuándo el capullo perro del hortelano? Aquel que es la definición en persona de ni contigo, ni sin ti? El que te parte por la mitad cada vez que te dice en tono condescendiente… “no podemos…no nos conviene…eres mi amiga…Te quiero “. Don encantador, te cuelga los cuadros, te monta los muebles un domingo por la mañana y en el momento álgido, en que tú piensas “ningún capullo hace esto por mí, tiene que significar algo”, se pone el casco de moto y sale corriendo. Experto en aparecer en el momento en que estás a punto de olvidarlo, siempre mirándote como si quisiera ponerte a prueba pero no se atreviera. Aquel que te ha hecho preguntarte mil veces si estás pirada o realmente siente algo por ti?
    En fin…cuanto capullo!!!
    Sois geniales.

  4. Asexual   •  

    Es el clásico “tipo” que no soporta que la gente tenga una mala opinión de él, es un devorador de Paolo Coello y sus frases parecen réplicas a Jorge Bucay.

    La cabra tira al monte si es la única clase de tipos con los que te encuentras.

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