La Capulla Curiosa

Capulla curiosa

Una historia de Anónima.

Era verano y el concierto estuvo genial. En medio de la multitud aparece ella, una diosa de la belleza. Era como si la música acompañara el movimiento de sus caderas y al recorrido que hacían aquellos ojazos.

Se acerca, tontea, empieza a ronronear y me confiesa ser heterosexual. Pese a todo, sigue ronroneando y deja a sus amigos para venirse conmigo. Después de demasiadas copas me susurra: “Quiero dormir contigo”. Y yo cedí (sin pensármelo dos veces, obviamente).

Pasamos varias semanas compartiendo sesiones de cervezas ‘after-work’ repletas de besos; y alguna que otra siesta. En cada cita no paraba de repetirme lo rara que se sentía y lo mucho que le gustaba yo, hasta que un día me quedé esperando con dos entradas de cine en la mano a que la señora se dignara a aparecer, pero la muy capulla se había cansado de curiosear y “no le apetecía hablar”.

Desde entonces he descubierto tres cosas:

1) Me encanta ir al cine sola.

2) Las heterocuriosas son demasiado volátiles.

3) No quiero más capullas curiosas en mi vida.

¡Hala, maja!

 

Participa contándonos quién ha sido y por qué el más capullo de tu vida. Seguro que podrías escribir un libro, pero intenta resumirlo en 200 palabras, añade una descripción física y envíalo a capullos@modernadepueblo.com. Si tu historia es elegida se publicará en la sección “El capullo de la semana” de la revista Cuore y, una semana después, la publicaremos en nuestra web. Puedes firmar de forma anónima, con tu nombre real, con tu Twitter o Instagram… ¡Nos encargaremos de ilustrar a tu capullo para que quede más retratado que nunca! ¡Y sí, también se admiten historias de capullas!

1 comment

  1. A   •  

    Te acompaño en el sentimiento… las heteros son ya nuestra criptonita, y si encima te dan esperanzas, el desastre es inminente.

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